El Ministerio de Obras Públicas licita la concesión vial que contempla un cobro de $1.250 en cada uno de los dos puntos de la ruta, en T 202 y T 206, monto que se reajustará según la inflación acumulada al momento de su puesta en servicio.
Se espera que durante el primer trimestre de 2027 se adjudique la construcción vial, bajo la modalidad de concesión, para mejorar los accesos norte y sur de Valdivia, proyecto que tendrá un sistema de telepeaje con dos puntos de cobro tanto en la ruta T 202 (Mariquina) como en la ruta T 206 (Paillaco), con un valor de peaje inicial de $1.250 que, al momento de su puesta en servicio, se reajustará con base en la inflación acumulada.
Así lo indican las bases de licitación, publicadas en el sitio web de la Dirección General de Concesiones del Ministerio de Obras Públicas, donde se señala que los puntos de cobro estarán en los sectores de Pichoy y Cayumapu, en la ruta T 202, y en las zonas de Cufeo y Corral, en la ruta T 206.
Hasta ahora, ocho son las empresas y consorcios internacionales que han mostrado interés en el proyecto tras comprar las bases de licitación, las cuales, además de ser un documento de acceso público, contienen los estudios previos, los planos y los demás antecedentes. Estas empresas podrán presentar, si así lo deciden, sus ofertas técnicas y económicas ante la Comisión de Apertura en un acto público que tenía como fecha el 10 de septiembre de 2026. Sin embargo, se fijó una nueva fecha para el 11 de diciembre de 2026, estando pendiente la circular aclaratoría del tramité.
El súbsidio estatal
Las empresas interesadas en construir la doble vía de los accesos norte y sur a Valdivia deben competir por una de dos modalidades de financiamiento excluyentes entre sí, sin posibilidad de combinarlas.En la primera, el oferente se compromete a financiar la obra exclusivamente con la recaudación de los peajes y fija un techo de ingresos de hasta 32.369.000 UF, equivalentes a cerca de 1.400 millones de dólares, sin recibir aporte alguno del Estado.
En la segunda, el oferente reconoce que el negocio no es rentable por sí solo, por lo que, en lugar de fijar un techo de ingresos, solicita directamente un porcentaje de subsidio fiscal, mientras el techo de ingresos queda congelado en el monto máximo.
En ambos casos gana quien pida menos, ya sea menos ingresos totales o menos subsidio. Las bases priorizan que la concesión se adjudique primero por la vía sin subsidio y solo recurren a la opción subsidiada si ninguna empresa está dispuesta a financiar el proyecto por su cuenta.
Si finalmente la concesión se adjudica bajo la modalidad subsidiada, el Estado deberá pagar a la empresa esa ayuda en doce cuotas repartidas en el tiempo, las primeras tres ligadas al avance físico de las obras y las nueve restantes entregadas una vez al año, hasta completar el monto comprometido.
